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Entretenimiento, juguetes y otros materiales

Dispositivos electrónicos

Tóxicos en electrodomésticos y aparatos electrónicos

Algunos aparatos eléctricos y electrónicos (televisores, equipos de audio, teléfonos celulares, ordenadores, impresoras…) pueden contener y/o liberar sustancias tales como mercurio, cadmio, plomo, cromo hexavalente, retardantes de llama bromados, compuestos perfluorados, ftalatos, formaldehído, etc.

La normativa no es demasiado exigente a la hora de forzar a las empresas a que no incorporen en sus productos algunas sustancias conflictivas y ello origina problemas ambientales desde la misma fabricación hasta que, una vez fuera de uso, sean gestionados como residuos. Uno de los materiales que más polémica ha originado es el plástico PVC, que puede incorporar los más diversos aditivos, como ftalatos o compuestos órgano estánnicos.

Algunas ONGs publican listas de empresas que utilizan o no una serie de sustancias en sus productos. Optar por marcas que no empleen algunas de las sustancias puede ser bueno, aunque queda mucho por hacer para poder disponer de una buena información en ese sentido, así como para que pueda disponerse de productos con garantías suficientes de que no contengan determinadas sustancias.

Radiaciones electromagnéticas

Nuestra vida diaria está llena de aparatos y tecnologías de uso cotidiano, que están emitiendo radiaciones continuamente y que interfieren con nuestro propio bioelectromagnetismo vital. Hasta el más común de los electrodomésticos que tenemos en casa puede suponer, utilizado inadecuadamente, un factor de riesgo potencial para nuestra salud debido a la cantidad de ondas electromagnéticas que emite.

Conocer el funcionamiento de todos estos elementos de uso habitual es imprescindible para aprender a utilizarlos de forma correcta. Hoy en día no podemos prescindir de la tecnología, pero sí podemos adoptar precauciones sencillas y mantener una distancia de seguridad para minimizar los riesgos que conllevan las radiaciones artificiales.

La Organización Mundial de la Salud clasifica los campos y magnéticos de baja frecuencias como posibles cancerígenos (grupo 2B) en 2002. Los campos de radiofrecuencia pertenecen al mismo grupo desde mayo de 2011.

Móvil, teléfono inalámbrico y wifi

Las frecuencias  de a partir de 3 MHz tienen energías elevadas y baja penetrabilidad en tejidos. Éstas son generadas por aparatos y antenas de telefonía móvil e intercambio de datos, WiFi, WiMax, teléfonos inalámbricos DECT, televisión digital terrestre (TDT), radares, etc. Se trata de nuevas tecnologías que todos utilizamos en nuestra vida diaria y cuyas consecuencias para la salud despiertan cada vez mayor preocupación.

A continuación se muestran los diferentes efectos que pueden provocar las tecnologías de altas frecuencias:

  • A corto plazo: Dificultad para conciliar el sueño, calambres en las piernas, dolores musculares, sonambulismo, ocasionalmente, estados de ansiedad, agresividad, hiperactividad y déficit de atención.
  • Efectos a medio y largo plazo: Trastornos nerviosos, síndrome de fatiga crónica, estrés, irritabilidad, insomnio crónico, depresiones, cefaleas, dolores de músculos y articulaciones, enfermedades crónicas y degenerativas, enfermedades autoinmunes (cáncer y leucemia)

Son muy numerosos los científicos que dedican actualmente sus esfuerzos a determinar cuál es la influencia real de las radiofrecuencias, en especial cuando hablamos de telefonía móvil: efectos sobre la actividad cerebral, influencia en desarrollo de tumores cerebrales, cambios en el ritmo cardiaco, infertilidad, etc.

La normativa actual se basa únicamente en los efectos térmicos sobre los tejidos. Aunque se han demostrado los efectos no térmicos de las radiaciones de altas frecuencias, no se ha determinado el mecanismo biológico que tiene lugar, por lo que las autoridades no contemplan dichos efectos no térmicos. 

Electrodomésticos e instalación eléctrica 

Científicos de todo el mundo llevan décadas estudiando los efectos de los campos de bajas frecuencias. Al tratarse de bajas energías, no se ha dado importancia a sus consecuencias, excepto en el caso de las descargas eléctricas. Sin embargo ya se ha comprobado la relación existente entre las bajas frecuencias y alteraciones cardiovasculares, diversos tipos de cáncer, leucemia infantil y otros. Aunque los mecanismos biológicos que tienen lugar aún no están muy claros, los indicios apuntan a los siguientes procesos:

  • Inducción de corrientes que alteran el voltaje a través de las membranas celulares reduciendo la efectividad del sistema inmunológico.
  • Inhalación de partículas cargadas que dañan el aparato respiratorio.
  • Inhibición de la secreción de melatonina por la glándula pineal. En mujeres con cáncer de mama se encuentran niveles bajos de esta sustancia.
  • Alteración del ritmo cardiaco, lo que puede derivar en arritmias y otras enfermedades cardiovasculares.

 Para más información: 

 Escuela sin wifi
 Hogar sin tóxicos: Campos electromagnéticos 
 Fundación Vivo Sano: Contaminación electromagnética
 
Cuento infantil: Martina y el secreto de las radiaciones
 

 

Materiales plásticos y papelería

Juguetes

Hoy en día, materiales como el plástico son dominantes en los juguetes y en ocasiones estos materiales pueden contener sustancias como los ftalatos o los retardantes de llama.

La UE prohibió que se usasen ciertos ftalatos en determinados juguetes y productos infantiles. Pero queda mucho para conseguir que sea una realidad la ausencia de este tipo de sustancias en muchos juguetes. Prueba de ello son las denuncias realizadas por entidades como la OCU que han seguido detectando sustancias como los ftalatos en diferentes tipos de productos: alfombras de juego infantiles, estuches de pinturas, figuras articuladas… Y en algunas ocasiones, otras sustancias como el plomo, detectadas por ejemplo en la pintura de algunos productos.  

Elementos de papelería

Los líquidos correctores, tintas, rotuladores, gomas, pegamentos… pueden contener sustancias perjudiciales en algunos casos. Cosas como cloruro de metileno, tolueno, xileno y otras posibles sustancias.

Bastantes adhesivos (para madera, plástico, cerámica…) pueden contener sustancias tóxicas, por ejemplo, disolventes o, como es el caso de las resinas epoxi, bisfenol A .

Algunos líquidos correctores pueden ser muy tóxicos y se ha denunciado la presencia de sustancias plastificantes problemáticas ,como los ftalatos, en gomas de borrar y otros útiles, con especial preocupación por los niños. Cosas como los rotuladores pueden contener sustancias preocupantes en sus tintas y disolventes.

También se ha denunciado la presencia de sustancias tóxicas, como cadmio , cromo o plomo, en ciertas plastilinas infantiles.

Como alternativa podemos emplear pegamentos menos tóxicos (por ejemplo, basados en agua) y  tener cuidado análogo con cosas como los líquidos correctores. Si se puede, sustituir el uso de ciertos rotuladores por el de lápices más naturales. Y por supuesto, especialmente en el caso de los niños, procurar que cosas que puedan morder o llevarse a la boca, como las gomas, no contengan compuestos como los ftalatos. 
 

 Para más información: 

 Hogar sin tóxicos: Algunas otras cosas
 Hogar sin tóxicos: Juguetes 
 Hogar sin tóxicos: Plásticos 

 

Ruido

La contaminación acústica es el segundo mayor problema ambiental por detrás de la contaminación del aire según la OMS. Este exceso de ruido está asociado con 50.000 infartos mortales cada año en Europa con más de 250.000 casos de enfermedades cardiovasculares, lo que supone un coste de 40.000 millones de euros anuales.

En concreto en España, más de 9 millones de personas soportan a diario niveles de ruido superiores a lo recomendado para la salud por la OMS, y casi 20 millones podrían estar sometidos a índices menores de ruido pero igualmente nocivos para la salud en caso de estar expuesto durante largos períodos de tiempo.

Existen diversas fuentes generadoras de ruido en las ciudades. Las principales son el tráfico, la actividad humana, la actividad industrial, la construcción de edificios, actividades lúdicas (locales de música y diversión), aviones y animales.

Niveles de ruido:

  • Muy bajo: 10 y 30 dB (bibliotecas).
  • Bajo: entre 30 y 55 dB. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera los 50 dB como el límite superior deseable.
  • Ruidoso: a partir de 55 dB y hasta los 75 dB, el nivel se considera ruidoso. Los 65 dB se consiguen con un aspirador, un televisor con volumen alto o un radio despertador. Un camión de la basura provoca 75 dB.

El ruido repercute negativamente sobre el aprendizaje y salud de los niños. Cuando los niños son educados en ambientes ruidosos, éstos pierden su capacidad de atender señales acústicas, sufren perturbaciones en su capacidad de escuchar, así como un retraso en el aprendizaje de la lectura y la comunicación verbal.

La presencia de contaminación acústica tiene una serie de efectos sobre las actividades habituales interfiriendo en la comunicación hablada y alternando el sueño, el descanso y la relajación, impidiendo la concentración y generando estados que pueden facilitar enfermedades auditivas de tipo nervioso y cardiovascular.

En lo que a salud se refiere, la exposición a un excesivo ruido provoca trastornos psicológicos como conductas de irritabilidad y agresividad, estrés; fisiológicos (aumento de la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la frecuencia respiratoria): alteraciones del sueño y del descanso lo que conduce a la falta de atención y aprendizaje, somnolencia diurna, cansancio y bajo rendimiento.

 

 Para más información:


 Web Hogar sin tóxicos - Electrodomésticos y electrónica
 Web Hogar sin tóxicos - Campos electromagnéticos
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