Se encuentra usted aquí

Alimentación y Agua

El agua y los alimentos pueden ser una vía importante de entrada de contaminantes químicos a nuestro cuerpo: tóxicos industriales, residuos de pesticidas, aditivos… Muchos contaminantes vertidos al aire, ríos, mares y suelos suelen acabar en la cadena alimentaria, a veces concentrándose en niveles crecientes según se asciende por ellas. Por ejemplo: dioxinas, hexaclorobenceno, lindano, PCBs, DDE…

Contaminantes en el agua

Sería importante que en origen el agua del grifo tuviese la máxima pureza. Pero, lamentablemente, muchas de las aguas que llegan a los hogares han sido contaminadas antes de ser sometidas a procesos de depuración y potabilización que muy frecuentemente no eliminan todos los residuos químicos. Entre las sustancias que más preocupan se cuentan los trihalometanos y algunos residuos de pesticidas. Diversos análisis, como los encargados por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), los han medido en el agua del grifo de diferentes ciudades españolas. En algunas zonas concretas, por ejemplo, el agua puede tener mucho arsénico o contener otros tóxicos como el tricloroetileno. 

Cumplir los límites “legales” no implica necesariamente la ausencia de posibles problemas Frecuentemente, las normas vigentes permiten que el agua de abastecimiento tenga una serie de contaminantes siempre que no se superen ciertos niveles de concentración. Existen, no obstante, dudas acerca de que esos niveles legales representen una absoluta ausencia de riesgos sanitarios. 

Las conducciones

Una de las cosas que puede añadir contaminantes al agua del hogar son las conducciones. Ello es especialmente problemático en viviendas de una cierta antigüedad que aún pueden tener conducciones con plomo. Pero también hay autores que advierten acerca de algunos plásticos como el PVC o acerca de algunas sustancias empleadas para adherir las tuberías (como las resinas epoxi) y que podrían liberar de sustancias problemáticas. El cobre también podría generar algunos problemas en ciertos casos.

Agua embotellada

El agua embotellada también puede contener trazas de algunos contaminantes hormonales a consecuencia de algunos de los plásticos en los que suelen ser envasadas, según han mostrado algunos estudios científicos realizados. La migración de esos contaminantes hacia el líquido contenido suele ser mayor cuanto mayor es la temperatura y el tiempo que estén almacenadas.

Residuos de pesticidas

Muchos alimentos pueden estar contaminados, por ejemplo, con residuos de pesticidas utilizados en la agricultura convencional. Uno de los problemas principales es el escaso seguimiento que se hace de la presencia de estos contaminantes. Sin embargo, los estudios realizados los detectan en un porcentaje nada despreciable de las muestras de frutas, cereales, hortalizas... Aunque la mayor parte de las veces no se superan los llamados límites “legales” cada vez más estudios asocian esos niveles aparentemente “bajos” de residuos con los más diversos posibles problemas de salud. Uno de los aspectos de mayor preocupación en relación a la exposición a pesticidas es el que tiene que ver con la infancia. Los niños acumulan más residuos de pesticidas y son más sensibles a sus efectos. 

Contaminantes en el pescado

Las aguas son receptoras de muchos contaminantes, que se concentran en los organismos vivos que viven en ellas. Diversos estudios han mostrado la presencia de contaminantes en diferentes especies de pescado y de marisco, por lo que es recomendable asesorarse bien con vistas a garantizar que un exceso de consumo de algunas especies no ocasione problemas por exponerse en exceso a sustancias como mercurio, arsénico, etc.

Es un tema que ha hecho que algunas autoridades, como las de la Unión Europea, alerten por ejemplo a las mujeres embarazadas acerca del exceso de consumo de diversas especies de pescado a consecuencia de sus elevadas concentraciones de mercurio.

Envases y utensilios de cocina

Un elemento que ha generado preocupación especial son determinados revestimientos antiadherentes presentes en utensilios de cocina como las sartenes. Sustancias empleadas en tales revestimientos, tales como algunos compuestos perfluorados (del tipo del teflón), han sido asociadas a diversos problemas sanitarios.

También merecen especial atención las latas en las que son envasados muchos alimentos. Con frecuencia su interior puede estar recubierto con una fina capa plástica que, según las investigaciones científicas realizadas, puede hacer pasar a los alimentos contenidos sustancias preocupantes como el bisfenol A.

Otra posible fuente de contaminación de los alimentos con determinadas sustancias pueden ser los envoltorios de alimentos, especialmente si son calentados con ellos. Entre estos envoltorios que pueden dar problemas destacan algunos plásticos finos y los tuppers.

Cómo minimizar los riesgos
  • Es importante priorizar los alimentos frescos y de temporada y tener cautela con los excesos de carne y grasas animales. Muchos tóxicos, en especial algunos persistentes, se acumulan especialmente en las grasas.
  • Una opción para reducir estos riesgos es optar por comprar carne, huevos, leche u otros productos de origen animal con certificación ecológica. Otra es reducir la ingesta de productos de origen animal, con especial vigilancia de los más grasos.
  • Comer mucha fruta y verdura, especialmente las de producción ecológica certificada, garantiza una menor ingestión de tóxicos. Además, provee de antioxidantes que pueden ayudar a contrarrestar algunos efectos causados por los tóxicos, y son más nutritivos.
  • En cuanto al pescado, ante amenazas como la excesiva presencia de mercurio en algunas especies, es bueno documentarse bien sobre las cantidades máximas de ellas que debemos ingerir para no superar unos niveles de tóxicos determinados. Ello es de una importancia crítica cuando se habla de mujeres embarazadas o niños pequeños.
  • Algunos utensilios de cocina, envases, envoltorios, etc., pueden representar un problema, pero puede evitarse en alguna medida usando, por ejemplo, recipientes de hierro colado, acero inoxidable, con revestimiento cerámico… Y usando recipientes como los de cristal. Un consejo general es procurar alimentarnos de alimentos lo más naturales y menos procesados posibles.
  • Es importante no calentar alimentos dentro de envoltorios que, como algunos plásticos, pueden liberar sustancias problemáticas.
  • En el caso del agua embotellada, preferiblemente debería serlo en vidrio, para evitar la migración de posibles tóxicos. Se pueden instalar distintos tipos de filtros para el agua del grifo del hogar que reducen la cantidad de tóxicos. Hay medidas preventivas muy sencillas como dejar correr un tiempo el agua antes de ingerirla para desechar los contaminantes de las conducciones.

 

 Para más información: 
 
 Web Hogar sin tóxicos - Agua
 Web Hogar sin tóxicos - Alimentos
 
Descárgate gratis el libro Hogar sin tóxicos
 Programa gratuito de reducción de contaninantes en tu hogar
 Hazte formador de Salud Ambiental en la Escuela

  

Sustancias relacionadas

No se encontraron resultados.