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Un estudio supervisa los efectos de los condicionamientos ambientales en la salud infantil

08/02/2017

El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) realiza, desde hace 20 años, un estudio denominado INMA (Infancia y Medio Ambiente). Se trata de un proyecto de investigación que estudia el papel de los condicionantes ambientales en el crecimiento y el desarrollo infantil. Su objetivo reside en “poder caracterizar desde el inicio de la vida la exposición ambiental que ha acompañado a los niños en su crecimiento, así como el estilo de vida, la dieta o los condicionantes familiares, y observar con el paso del tiempo si van apareciendo diversos fenómenos de salud”, como ha señalado Jordi Sunyer, responsable del programa.

 

Las primeras cohortes del proyecto INMA se pusieron en marcha en 1997 con 492 niños de la isla de Menorca. Posteriormente se extendió a Granada (668 niños), Valencia (787), Sabadell (741), Asturias (485) y Guipúzcoa (612). Las pruebas se realizan habitualmente en colaboración con algún hospital o universidad.

 

Las cohortes o grupos de niños del ISGlobal han resultado de gran utilidad para confirmar que la contaminación derivada del tráfico tiene impacto en el crecimiento prenatal, que comienza a haber déficit de vitamina D entre las embarazadas debido a los trabajos en oficinas, o que el tabaquismo pasivo entre las embarazadas se asocia también a un mayor riesgo de problemas respiratorios entre los niños

                                              

El único problema, en opinión de Sunyer, es que las mujeres de clases más acomodadas son más propensas a participar y, por consiguiente, en los resultados se aprecia un cierto sesgo socioeconómico; aunque existen ciertas herramientas matemáticas para resolver estas desviaciones. Por otro lado, los investigadores no han encontrado diferencias sustanciales en función del origen geográfico o, como mínimo resultan muy inferiores a las derivadas de la extracción social.

 

Según Sunyer el objetivo de INMA es poder seguir con las pruebas durante décadas para que, cuando los niños alcancen los 50 años de edad y empiecen a surgir problemas de cáncer, neurodegenerativos o cardiovasculares, se puedan vincular a su alimentación y su actividad física desarrollada en sus primeros años de vida.

 

Fuente: El Periódico

http://www.elperiodico.com/es/noticias/ciencia/programa-inma-isglobal-supervisa-salud-ninos-5672291