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ENTREVISTA A NURIA MILLÁN, DIRECTORA DE SALUD AMBIENTAL EN LA ESCUELA PARA LA REVISTA VIVO SANO

10/01/2019

“En nuestros talleres intentamos concienciar a los niños y niñas de que todas sus acciones tienen un efecto sobre el medio que les rodea, y esto a su vez sobre su propia salud”

Es indudable que el creciente desarrollo económico e industrial de las últimas décadas ha repercutido positivamente en la calidad de nuestras vidas. Sin embargo, también está generando una serie de efectos negativos sobre el medio ambiente y sobre nuestra propia salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada cuatro enfermedades en el mundo puede estar relacionada con factores ambientales, siendo éstos diferentes en cada región del mundo. En los llamados países desarrollados, un medio ambiente más saludable reduciría la incidencia de cánceres, enfermedades cardiovasculares, asma, infecciones de las vías respiratorias, enfermedades osteomusculares, intoxicaciones, etc. Un dato preocupante es que cada vez más enfermedades infantiles se asocian con la exposición a factores ambientales. Esto se debe a que en la infancia somos especialmente vulnerables frente a la influencia del entorno. Las razones son que, en proporción, los niños y niñas respiran más que los adultos y son más bajitos, por lo que están más cerca del suelo, exponiéndose en mayor medida a inhalar sustancias perjudiciales, como los compuestos orgánicos volátiles y otros contaminantes presentes en el polvo. Además, se llevan más las manos a la boca, y también comen y beben más en proporción a los adultos, favoreciendo la entrada de sustancias perjudiciales en su cuerpo directamente por ingestión. Por último, su piel es más permeable, estando también más expuestos a la entrada de contaminantes por esta vía.

Todo esto sin olvidar que su organismo está en formación, por lo que sus sistemas de detoxificación están poco maduros y tienen menos capacidad de eliminar los contaminantes. Pero ¿qué podemos hacer para protegerles? ¿Cómo les enseñamos todo esto? Hablamos sobre ello con Nuria Millán, directora de Salud Ambiental en la Escuela, un programa educativo impulsado por la Fundación Vivo Sano que desde el 2014 ha concienciando a más de 27000 niños y niñas de toda España.

 

¿Cómo surge Salud Ambiental en la Escuela y en qué consiste el proyecto?

El proyecto nace a raíz de la preocupación al analizar la realidad que nos rodea y la influencia del entorno en la salud de las personas, en particular en la infancia. También como respuesta a las demandas de organismos europeos e internacionales que reclaman más investigación en este ámbito, y una mayor divulgación a la población para promover estilos de vida saludables. La actividad principal de Salud Ambiental en la Escuela es el desarrollo de talleres educativos de concienciación y promoción de hábitos saludables.

Trabajamos a través de dinámicas lúdicas y participativas para que los niños y niñas aprendan de la forma más amena y llamativa posible, favoreciendo el mantenimiento de su atención y su motivación durante las actividades.

 

¿Por qué crees que es necesario educar a los niños y niñas en cuestiones de salud ambiental?

Son la base de nuestra sociedad y los que mayor capacidad de aprendizaje tienen. Si desde pequeños se les informa sobre ciertos riesgos que pueden encontrar a su alrededor y se les anima a actuar de forma más saludable, estos cambios se convertirán en pautas sólidas que continuarán en su futuro.

 

¿Qué es lo más importante que aprenden?

De manera general intentamos concienciarles de que todas sus acciones tienen un efecto sobre el medio que les rodea, y esto a su vez sobre su propia salud; por lo que, si contaminamos nuestro entorno, nos estaremos contaminando de forma indirecta a nosotros mismos. Por ejemplo, si abusamos de productos de limpieza y pesticidas domésticos, pueden quedar restos de sustancias tóxicas en el aire de casa que luego podemos inhalar.

A nivel concreto, les informamos y sensibilizamos de que existen ciertas acciones, fáciles de poner en práctica, con las que conseguir una vida más saludable. Ofrecemos al alumnado, de manera adaptada a su nivel educativo y de comprensión, información sobre las posibles sustancias perjudiciales que pueden encontrar en su entorno más cercano. Desde los alimentos y los envases que los envuelven, como pesticidas, aditivos alimentarios o sustancias derivadas de los envases de plástico. Muchos productos de aseo y cosméticos que también emplean sustancias químicas agresivas para la salud, e incluso algunas prendas de ropa. También otros elementos de uso cotidiano como los productos de limpieza y desinfección. Sin olvidarnos de las partículas acumuladas en el polvo doméstico y la toxicidad de las pilas y algunos productos de papelería. También les hablamos sobre otros contaminantes físicos presentes en nuestra vida diaria como el ruido y la contaminación electromagnética que emiten los dispositivos electrónicos, principalmente los inalámbricos. Todo esto siempre insistiendo mucho en alternativas sencillas más saludables que niños y mayores pueden poner en práctica en su día a día.

 

¿Qué impactos crees que se generan, tanto en el ámbito individual como en la sociedad?

En el ámbito individual, evidentemente, conseguiremos mejorar la salud de su generación al favorecer la disminución de enfermedades infantiles relacionadas con la exposición a tóxicos del entorno. En el ámbito social, no hay que olvidar que la sensibilización del público infantil llega también a su entorno más cercano; los conocimientos que aprenden luego se los transmiten a sus familias en casa. Y a su vez, estos mensajes y alternativas saludables fáciles de aplicar en el día a día, pueden transmitirse de unas personas a otras hasta alcanzar un impacto mucho mayor. En este sentido, el boca a boca de unas personas a otras favorecerá, a escala más global, una sociedad más sana, viviendo en entornos más saludables.

 

¿Desde qué empezasteis, creéis que ha habido cambios en la sociedad respecto a la conciencia ambiental?

En mi opinión, cada vez se conocen más los efectos de la actividad humana indiscriminada sobre el medio ambiente y, por extensión, sobre la salud de las personas. El nivel de consumismo actual impuesto por el sistema económico capitalista e industrial, genera una degradación del medio ambiente a un ritmo que no es sostenible, además de unos efectos en la salud humana cada vez más evidentes. Esto provoca que cada vez más personas y sectores de la población empiecen a apostar por una forma de vida más sostenible y saludable.

No obstante, quiero remarcar, que, aunque las personas, individual o colectivamente, puedan ejercer buenas acciones por su salud y la del medio ambiente, todavía sigue quedando mucho por hacer. Sobre todo en el ámbito político y, por supuesto, empresarial. Son los gobiernos quienes deben integrar en sus políticas el cuidado del medio ambiente y la salud de las personas más allá del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, y apostar firmemente y en mayor medida por su prevención, influenciando así en las empresas de su ámbito geográfico.

 

¿Cuáles son los tres consejos que les darías a los padres para educar medioambientalmente a sus hijos en casa?

El primero de ellos, y para mí el más importante, sería predicar con el ejemplo. No podemos, por ejemplo, exigir a un niño o una niña que lleve una alimentación saludable, cuando en casa predomina la comida procesada e industrial.

Por otro lado, en mi opinión, solo se cuida lo que se conoce y se valora. En este sentido, no se puede pretender que los niños y niñas respeten el medio ambiente si no se les transmite lo importante que es para nosotros, o si no se les facilita que pasen más tiempo en contacto con la naturaleza. Otro aspecto que veo fundamental hoy en día, es reducir el nivel de consumo en el que estamos inmersos. En esto, como he indicado ya, los padres deben dar ejemplo a sus hijos y hacer un esfuerzo por no dejarse llevar por las necesidades creadas y el enorme poder de la publicidad.

 

Sabemos que, además de los niños, las mujeres embarazadas son otro de los grupos más vulnerables a los tóxicos y a la contaminación, pudiendo afectar al feto con graves consecuencias, incluso años después de su gestación. ¿Cómo puede evitar una embarazada esta exposición, o al menos gran parte de ella?

Efectivamente, el embarazo es una etapa muy sensible para el nuevo ser que se está formando en el interior de la madre. Las exposiciones prenatales a ciertas sustancias tóxicas incluidas en la dieta, en los productos de uso cotidiano y en el entorno en el que viven, pueden relacionarse con la salud posterior del niño y ser causa de diferentes afecciones o alteraciones.

Para reducir la exposición a tóxicos ambientales durante el embarazo las opciones son diversas. Hay que tener en cuenta que la disminución completa es prácticamente imposible, pero cualquier acción que se lleve a cabo, sí que estará reduciendo en parte la carga tóxica que la madre introduce en su cuerpo y que, por tanto, puede llegar a su futuro bebé.

Algunas de las alternativas saludables más sencillas que una embarazada puede llevar a cabo para evitar los tóxicos de su entorno serían: llevar una dieta saludable y equilibrada, además de priorizar los alimentos naturales frente a los procesados. Lavar bien e incluso pelar las frutas y verduras para evitar posibles restos de pesticidas, y consumir, en la medida de lo posible, alimentos ecológicos. En la ingesta de pescado, evitar las especies que acumulan en su interior altas concentraciones de mercurio, que suelen coincidir con especies de gran tamaño como el atún y el pez espada.

En el caso de los productos cosméticos es recomendable minimizar su uso durante esta etapa, ya que la mayoría son fuente de sustancias químicas agresivas para nuestro cuerpo. Pueden utilizar productos de aseo y cosmética ecológicos, o con menos nivel de tóxicos. También es importante evitar ciertos contaminantes presentes en los plásticos como ftalatos y bisfenol-A, evitando consumir alimentos y bebidas calientes dentro de envases de plástico, ni calentar los alimentos en ese tipo de recipientes. Debemos priorizar siempre el uso de envases de vidrio frente al plástico o las latas, en las que suele haber un recubrimiento plástico en su interior.

Además, existen estudios sobre los efectos de la contaminación electromagnética de los dispositivos inalámbricos y otros dispositivos electrónicos sobre los bebés en el vientre materno, por lo que también debería evitarse o reducirse al máximo esta exposición; principalmente alejando estos dispositivos (móvil, tablet, ordenador portátil, etc.) de la tripa de la embarazada, distanciándose del router wifi y apagándolo cuando no se utilice.

Creo que también es importante destacar la permanencia durante el embarazo en ambientes exteriores poco contaminados, en lo que a calidad del aire se refiere… Es recomendable también pasear a menudo por parques y jardines, si se vive en grandes ciudades, o realizar escapadas al campo cuando séa posible.

No obstante, estas son solo algunas de las recomendaciones de una larga lista. Para las personas interesadas, a principios del 2019, la Fundación Vivo Sano publicará el libro Embarazo sin tóxicos, un manual completo con más información sobre la exposición a sustancias tóxicas y las medidas para reducirlas durante esta etapa de la vida.

 

Y, por último, ¿qué tendríamos qué hacer para llevar los talleres de SAE a los colegios de nuestros hijos e hijas?

Pues es muy fácil, los papás y mamás pueden llevar la información del programa al colegio de sus hijos e hijas, al AMPA o a cualquier otra entidad que conozcan, para que sean ellos quienes soliciten alguno de nuestros talleres para un grupo de alumnos y alumnas.

En nuestra página web está disponible nuestro catálogo completo de talleres. En él se diferencian los talleres escolares gratuitos con los que concienciamos a los más pequeños sobre hábitos saludables. Por otro lado, tenemos las actividades complementarias, con un pequeño coste para los destinatarios, pero más prácticas y lúdicas, que profundizan en los contenidos de los talleres escolares gratuitos.

Se puede realizar la inscripción para participar en cualquiera de los talleres directamente a través de la página web, www.saludambientalenlaescuela.org, rellenando un formulario, o también pueden contactar en el correo electrónico: contacta@saludambientalenlaescuela.org

 

Entrevista publicada en la Revista Vivo Sano nº21