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Aire

La contaminación del aire dentro de nuestras casas

Cuando se nos habla de aire contaminado solemos pensar en el aire exterior, el de la calle. La mayoría de las personas no suelen desconocen que la contaminación que podemos respirar dentro de los edificios puede ser mucho mayor y estar dañando nuestra salud más que la del aire exterior. Los occidentales pasamos más de un 90% de nuestro tiempo dentro de espacios cerrados, y casi un 50% de todo nuestro tiempo, lo pasamos en nuestros hogares. Es un hecho, conocido por la comunidad científica, que buena parte de nuestra exposición a contaminantes, se da en nuestros mismos hogares. Y ello es algo que debe movernos a reflexionar y, sobre todo, a actuar.

El polvo químico

Uno de los factores más reveladores de la contaminación química que tenemos en los hogares es lo que se sabe acerca de la composición química del polvo doméstico. También es uno de los factores más preocupantes, ya que el polvo es algo que inhalamos de continuo, pudiendo hacer que una amplia serie de contaminantes pasen a nuestra sangre a través de la respiración.

En 2003, la Universidad de Exeter (RU) analizó para Greenpeace el polvo de numerosas casas de países europeos, como España. La muestra podía ser indicativa de lo que puede respirarse en cualquier hogar convencional. Se detectaron alquilfenoles, ftalatos, el insecticida permetrina, retardantes de llama, compuestos organoestánnicos, parafinas cloradas… Sustancias, en fin, que han sido asociadas por estudios científicos, a veces a niveles bajos de concentración, a problemas como cáncer, daños al sistema nervioso, alteraciones hormonales, perturbaciones inmunológicas... Muchas de esas sustancias proceden de los más diversos elementos que hay en casa y que luego repasaremos, a la vez que lo haremos con la forma de reducir los problemas.

Compuestos volátiles (COVs)

Los compuestos volátiles unos de los más importantes contaminantes del aire. En las ciudades, por ejemplo, se originan ingentes cantidades de ellos por la combustión de gasolina, y generan un considerable problema ambiental y sanitario. En espacios cerrados, los contaminantes volátiles pueden acumularse mucho más, al ser liberados desde disolventes, pinturas, pegamentos, plásticos, ambientadores, productos de limpieza y otras muchas cosas. Según la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) de los EE.UU., la concentración de estos compuestos suele ser varias veces más alta, en espacios cerrados como puedan ser los hogares que en el exterior. En algún caso, hasta 10 veces mayor que en el exterior de una planta petroquímica.

Los encontramos, por ejemplo, como disolventes de pinturas y lacas, en colas de aglomerados de madera, y en determinados materiales de construcción, antipolillas, ambientadores, fragancias, lacas para el cabello, aerosoles, pesticidas domésticos, pegamentos, limpia grasas, alfombras, impresoras, materiales de dibujo y artesanía, o, entre otras muchas cosas, disolventes para lavado en seco, como el tetracloroetileno.

Los síntomas más inmediatos, por ejemplo ante exposiciones intensas pueden ser la irritación de la conjuntiva, molestias en nariz y garganta, cefalea, reacción alérgica de la piel, disnea, náuseas, fatiga, mareos… También trastornos de memoria, pérdida de coordinación, problemas visuales, hipersensibilidad… Entre los compuestos volátiles se cuentan sustancias muy tóxicas que pueden, por ejemplo, causar cáncer. Como el benceno, el óxido de estireno, el percloroetileno o el tricloroetileno. Otras, además de eso, pueden causar alteraciones hormonales, como sucede con el estireno o el formaldehído.

Aire interior más limpio

Una de las formas más sencillas de reducir la acumulación de elementos nocivos dentro del hogar es incrementar la ventilación natural de la casa. Ello reducirá en gran medida la concentración de los mismos. Existen también purificadores de aire de diversas clases que pueden retener algunos de los compuestos volátiles o los presentes en el polvo doméstico.

Según parece, ciertas plantas (hiedras, crisantemo, ficus, cinta, azucena...), al igual que los microorganismos de la tierra de las macetas que las contienen pueden ayudar a capturar algunos contaminantes, como algunos compuestos orgánicos volátiles, del ambiente interior del hogar. Plantas como los helechos absorberían algo de la humedad de algunas dependencias como el cuarto de baño. A los cactus se les atribuye absorber algo de las radiaciones de televisores u ordenadores.

Pero, como en todo, lo más eficaz para eliminar los problemas es atacar su fuente, eliminando o reduciendo las fuentes de contaminación de nuestro hogar.

 Para más información: 
 
 Web Hogar sin tóxicos - Aire
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