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Higiene personal

Muchos productos que aplicamos sobre nuestros cuerpos y el de nuestros hijos, como cremas, lociones, tintes, geles, champús, desodorantes, maquillajes, etc., pueden contener sustancias perjudiciales para la salud. Son sustancias añadidas con diversas finalidades: disolventes, conservantes, fragancias sintéticas, colorantes, antioxidantes, etc., que pueden llegar al interior de nuestro organismos a través de la piel, además de contaminar el aire interior. Entre estas sustancias podemos encontrar muchos químicos sospechosos de toda clase de alteraciones, como erupciones, alergias, desequilibrios hormonales, cáncer, etc. 

Algunos productos, como cremas faciales, pueden contener aceites minerales como parafinas (derivadas del petróleo) que pueden ser problemáticos. La vaselina, presente en tantas cosas (lociones, cremas de labios…) podría estar contaminada en ocasiones con hidrocarburos aromáticos policíclicos, asociados a alteraciones hormonales y cáncer. Algunos jabones antimicrobianos, geles, incluso dentífricos, etc., han incorporado sustancias como el triclosán, asociado a diversos problemas hormonales, generación de resistencias a bacterias, contaminación de la leche materna o pulución del medio acuático.

Tóxicos que huelen bien

Las fragancias son un elemento importante de preocupación de muchos científicos. En primer lugar por la gran cantidad de productos en que se encuentran (detergentes de ropa, productos limpieza, ambientadores, pesticidas, jabones, cremas…). En segundo término, porque en las etiquetas no se detallan qué sustancias concretas las integran (la ley no obliga a ello). Y en tercer lugar, porque muchas de las sustancias empleadas son perjudiciales.

 

 Para más información: 
 
 Web Hogar sin tóxicos - Higiene
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